Rafael Nadal volvió al circuito tras más de un mes de ausencia para disputar la Copa Masters, evento en el que defiende la final alcanzada el año pasado. A pesar de evidenciar falta de rodaje, la maquinaria balear se engrasó lo suficiente para doblegar a un intermitente Mardy Fish que pecó de inexperiencia en momentos puntuales.
Rafa Nadal es el jugador que más partidos disputará esta temporada. De momento lleva acumulados 80 a sus espaldas, con un bagaje de 67 victorias y 13 derrotas. Su último triunfo ha tenido lugar en un escenario adverso a sus preferencias, véase superficie dura en indoor, ante un incómodo rival como Mardy Fish, al que acabó doblegando por un marcador global de 6-2, 3-6 y 7-6(3) tras dos horas y cincuenta y tres minutos de juego en la Pista Central del O2 Arena. Había mucha expectación por ver cómo respondían Nadal y Fish en el tapete londinense después del largo periodo de asueto del balear (39 días alejado del circuito) y de las retiradas por lesión (Basilea, París) del estadounidense. El inicio se dilató porque Rafa tuvo que ser atendido para tratarse de unas ampollas en el dedo pulgar de su mano derecha. Fish acusó en los primeros compases los nervios del debut en este evento (único de los ocho participantes) y cedió su servicio en el juego inicial donde dejó muy a las claras que su única apuesta era el juego de saque y volea. Nadal evidenció falta de ritmo, pero cuando carburó su derecha todo fue más fácil. Incluso firmó una nueva ruptura a su favor antes de poner el broche al primer acto.
El de Minnesota dio un giro de 180º al partido cuando su derecha comenzó a funcionar. Quizá tuviera algo que ver su entrenamiento previo con un zurdo como Eric Butorac, pero lo cierto es que Fish supo cómo jugar a Rafa. Firmó un tempranero break, se puso con un 3-0 a favor y administró la renta a base de un exquisito servicio, de ejercer el arte de la volea en la cinta y de mostrarse muy seguro en el peloteo desde el fondo de la pista. Nadal, intermitente como los flashes, mejoró en el rush final del set (salvó cuatro bolas de set con su servicio en el octavo juego), pero no pudo evitar que el partido se resolviera en la última manga.
El tercer y definitivo set fue un reflejo de los vaivenes vividos en los dos primeros. Nadal tomó ventaja en el marcador al sacar provecho a sus cambios de ritmo y alturas. Justo cuando firmó el 2-0 a su favor tuvo que salir corriendo hacia el vestuario, situación que no sentó muy bien a Fish. El estadounidense canalizó su mal sentir en su raqueta y firmó un contrabreak que le llevó a recuperar la desventaja adquirida e incluso tomar ventaja en el luminoso (2-3). En la grada, Toni Nadal denotaba gesto de preocupación por las evoluciones de su pupilo y sobrino que, sin embargo, volvió a tomar las riendas del choque metiendo un grado más de intensidad al partido, golpeando metido en pista y aprovechando los errores que volvía a sumar Fish. Con el partido equilibrado y los depósitos faltos de combustible se llegó al tie-break, donde las derechas estrelladas contra la cinta del estadounidense dieron oxígeno a un Nadal que llevó a efecto su cuarto 'match point'.
Nadal lidera momentáneamente el Grupo B, donde iguala a una victoria con Roger Federer, a quien se medirá el próximo martes en el mismo escenario. Curiosamente, la reedición de la final del año pasado.

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