
El suizo Roger Federer, máximo favorito, superó al australiano Lleyton Hewitt y se clasificó a cuartos de final del Abierto de Australia, donde chocará con el ruso Nikolay Davydenko (6º), vencedor del español Fernando Verdasco (9º). También avanzó el serbio Novak Djokovic (3º), que derrotó al polaco Lukasz Kubot, y se medirá con el francés Jo-Wilfried Tsonga (10º), que se impuso ante el español Nicolás Almagro.
En su partido número 26 contra el último australiano que quedaba en el cuadro, Federer ganó 6-2, 6-3 y 6-4 en una hora y 55 minutos. El número uno del mundo conectó 7 aces y 49 tiros ganadores para conseguir su 15ª victoria en fila ante el tenista local.
Federer tendrá que pelear por un lugar en semis con Davydenko, que no mostró su mejor nivel pero aprovechó las desconcentraciones de Verdasco para forjar una victoria trabajada, áspera, enredada. Fue en cinco sets: 6-2, 7-5, 4-6, 6-7 (5-7) y 6-3, en 3 horas y 56 minutos.
Sorprendió el escaso vuelo que tuvo el match. Después de todo, el propio zurdo número nueve del mundo había alcanzado las semifinales del año pasado y en más de un tramo del partido ayudó con errores propios a las aspiraciones de su contrario.
La palabra clave para definir el triunfo del ruso es consistencia. Fue, justamente, la regularidad en un rendimiento que tampoco fue birllante la que otorgó a Davydenko las oportunidades para desnivelar en el encuentro. Verdasco, en cambio, brilló de a ratos con su mejor tenis, pero tuvo picos altos y algunos baches que terminaron costándole demasiado caros.

Al ibérico se lo vio fastidiado durante buena parte del encuentro: se quejó porque lo molestaba el sol y en los momentos en los que sacó alguna ventaja en el marcador le faltó contundencia para mantener esa diferencia, o incluso ampliarla.
En el primer game, Verdasco quebró en el primer game del encuentro, cuando Davydenko no había entrado del todo en el ritmo del partido, pero no pudo aguantar ese score: enseguida perdió su saque, y empezó a padecer los tiros del ruso que lo fue arrinconando. En ese set fue una maquinita: quebró dos veces más y terminó 6-2.
El segundo set, Verdasco prácticamente lo entregó con una doble falta cuando estaban 5-5.
En todo el partido, fueron 20 las dobles faltas y 81 los errores no forzados del español.
En el tercero, el español aprovechó un par de errores para romper y quedar 3-1. Cuando cedió su servicio en el octavo game, parecía que nuevamente dejaba pasar su momento, pero sacó partido de uno de los pocos bajones de Nikolay en el partido para volver a quebrar en el 5-4, y quedarse con el parcial .
En el cuarto, el madrileño repitió la tendencia del encuentro: quebró, sacó 5-3 al frente y entregó su servicio. Esta vez fue quizá la más dolorosa, porque perdió el game que podría haber cerrado el set a su favor con dos dobles faltas consecutivas. Reincidió en el tie break final: otras dos que pudieron costarle el set. Pero se lo terminó llevando ante un Davydenko tenso, desconocido.
En el último parcial, y con los dos jugando en un nivel francamente bajo, Davydenko quebró para quedar 4-2 y ya no miró atras.
Así, la Pantera Rusa estiró a 6-1 su ventaja en el historial ante su vencido, y alcanzó los cuartos de Melbourne por cuarta vez en sus últimas cinco participaciones.
Ahora, el soviético encadena 13 triunfos consecutivos desde fines del año pasado, entre los conseguidos en sus títulos Londres y Doha, y las cuatro primeras ruedas de este torneo.
DJOKOVIC LO TUVO SENCILLO
Para Djokovic fue un partido sencillo y sin sobresaltos. El número tres del mundo dominó de principio a fin, logró acortar el duelo para cuidar su físico y se llevó una victoria apabullante frente a Kubot por 6-1, 6-2 y 7-5, en 1 hora y 54 minutos.
El desarrollo del juego no resiste demasiado análisis. Djokovic demostró la calidad tenística y de ránking que existe entre ambos jugadores durante todo el match. De hecho, Kubot es el 86 del mundo y nunca había jugado ni siquiera un cuadro principal en el Abierto de Australia, torneo que el serbio se llevó en 2008.

El serbio jugó en alto nivel, buscó tiros cercanos a las líneas pero sin arriesgar de más, usó el slice para complicar a un Kubot algo desorientado y cumplió con solvencia, sin demasiado esfuerzo, su trámite para resolver los octavos de final.
El problema básico para el polaco fue defenderse de los ataques de Djokovic, que llegaban con una velocidad de pelota que lo superaba, y encontrar algún arma para lastimar al serbio además de su primer servicio.
Sólo en la tercera manga, con Djokovic jugando a un ritmo más relajado, el polaco entró plenamente en partido. Aún así, entregó su servicio con una doble falta cuando estaban 5-5 en ese set final, y dejó el cierre en manos del hábil serbio.
Todas las estadísticas demuestran el dominio abrumador de Nole durante la mayor parte del encuentro: quebró el saque de su rival en 6 oportunidades (de 9 disponibles), permitió solamente un quiebre a su contrincante (cuando estaba dos sets a cero arriba, break arriba), terminó ganando el 80 por ciento de los puntos jugados con su primer saque, logró 10 aces, tuvo 49 tiros ganadores y cometió apenas 17 errores no forzados en todo el partido (de los cuales 8 fueron en el último set, cuando bajó la intensidad por la ventaja a su favor).
En la próxima ronda, el balcánico chocará con el francés Jo-Wilfried Tsonga, a quien venció cuando se llevó el título en la final de 2008 en Melbourne Park.
Tsonga se impuso al español Nicolás Almagro (26º) por 6-3, 6-4, 4-6, 6-7 (6) y 9-7 después de tres horas y 33 minutos y pasó a los cuartos de final del Abierto de Australia.
El tenista galo se llevó las primeras dos mangas en sólo 68 minutos, pero el tercero lo cedió con una doble falta y luego cometió dos errores no forzados para perder en Tie-Break el cuarto, antes de imponerse en el quinto bajo una intensa presión.
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