En su carrera como tenista, Davin mostró su talento y gran inteligencia, logró tres títulos profesionales en singles y fue figura, en especial en canchas lentas. Luego de un tiempo se dedicó a la tarea de coach y le fue bárbaro. Primero se destacó por ser el capitán del equipo de Argentina que, en 2001, consiguió el esperado ascenso a la elite de la Copa Davis. Fue el regreso al Grupo Mundial tras nueve duros años.
Y luego condujo a otros dos virtuosos, como Guillermo Coria y Gastón Gaudio. Es más: el segundo se coronó en Roland Garros 2004 de la mano de Davin, en la dramática final ante el Mago. Por eso, se trata del único entrenador albiceleste campeón de dos torneos de Grand Slam. Hace poco más de un año que empezó a conducir a Del Potro, al que lo llevó a insertarse en la crema del tenis. De todo y de todos, conversó en una entrevista exclusiva con ESPNdeportes.com y no para de ilusionarse con el futuro.
¿Cómo vivís este momento de Juan Martín?
Para mí es una gran alegría que sea el N° 5 del mundo y ya haya ganado un torneo como el US Open. Es un chico que crece día a día, muy rápido. Yo lo noto firme, confiado y muy contento. Sin dudas, está para quedarse en la elite. Estar afianzado entre los mejores es algo muy difícil y lo está disfrutando.
¿Te sorprendió que a esta altura de su carrera ya ganó un Grand Slam?
Los que ganan así, siendo tan jóvenes, como Juan, demuestran que son campeones, elegidos, tenistas especiales. Desde el principio nos pusimos objetivos y hubo avances rapidísimo. Siempre lo vi como un jugador diferente. Cuando dirigí a Gaudio y a Coria también eran muy buenos. Cuando Gastón se sentía bien, era muy difícil ganarle. Pasa que Juan juega un tenis moderno, de mucha potencia y se mueve muy bien en casi todas las superficies. Esa es la gran diferencia. Gaudio tenía una gran presión en los torneos de polvo de ladrillo para ganar partidos y sumar puntos.
¿En qué momento del US Open confiaste que podía ganar el torneo?
Contra Cilic, en cuartos de final se recuperó muy bien después de estar set abajo y break abajo en el segundo. Y con Rafa sabía que iba ser durísimo. Lo sacó adelante muy bien, aunque el resultado frente a Nadal pareció que fue fácil, pero estuvo cerrado. Ahí, en semis, noté que podía dar otro salto. Igual, a esa altura son todas finales. Preparamos el torneo para ir a ganarlo, pero es muy difícil: hay que estar muy preparado, aún podía perder jugando bien. Por suerte se le dio.
¿Qué cosas mejoró más en este año?
Desde el momento que sintió bien la forma en que tenía que jugar, creció en todo. Hace un poco más de un año que estamos juntos y pegó un salto bárbaro, en lo físico, en la confianza, en su juego y mentalmente progresó mucho. Una cosa lleva a la otra. Si juega mal no puede imponer su gran físico; es una cadena. Ahí influye el trabajo del entrenador, en formar un jugador muy completo, que funcione y se sienta conforme con lo que hace.
¿Cuál es la mayor virtud de Del Potro: el tenis, la mentalidad, el físico o un mix de todo?
Y... todo un poco. Para estar en ese nivel no podés decir 'estoy mal en esto'. Creo que la parte mental, su garra, es el plus que tiene. Vivió un gran cambio: venía de lesiones, jugando sin estar convencido de lo que hacía, con poca motivación y evolucionó, mostró muchísimas ganas de mejorar. Todo eso se traslada a la cancha y a los resultados.
¿Qué objetivos se plantean para lo que resta de este año, en cuanto a títulos, juego y ránking?
A Juan le quedan cinco torneos muy importantes, incluida la Copa Masters. Con esta clase de jugadores, son todas metas altísimas. Sin dudas que el Masters de Londres y los dos Masters 1000 son los más grandes y apuntamos a ganarlos. Pero repito que no será fácil, porque están todos los grandes. Ahí ningún partido es sencillo. La ventaja con respecto del año pasado es que llegará mejor físicamente al Masters final y eso puede ser muy positivo para él.
¿Qué aspectos del juego apuntás a que más evolucione?
Siempre tratamos de mejorar en todo, vamos metiendo más cosas, como el slice, conseguir ángulos abiertos, subir más a la red y saber cerrar los puntos arriba. Acá no es difícil darse cuenta los puntos más débiles de los demás, de Federer, de Nadal, de Djokovic, de Murray, del resto... pero la clave está en saber implementarlo en Juan a la hora de enfrentarlos, cómo puede quebrarlos. Nosotros no descuidamos nada.
¿Qué proyección en el ránking le ves para el próximo año?
Prefiero no hablar puntualmente de un puesto en el ránking. Igual siempre nos ponemos objetivos reales y planificamos muy bien todo. Juan ya está en el nivel de los ocho mejores, apuntando al mejor puesto posible, al N° 1. Pero el tema es que hay que jugar 12 meses muy bien para lograrlo. El objetivo es muy lindo, pero esa lucha contra los mejores es durísima.
¿Apuntarán en 2010 a ganar otro título de Grand Slam o preferís que pueda mantener esta alta regularidad?
No me gusta hablar tanto de esos supuestos. En principio, le falta mejorar en césped y ese es un punto a trabajar con vistas a Wimbledon y la gira previa. Es difícil igual en el circuito, porque también puede perder en algunas primeras ruedas. Lo importante es ir dando los pasos firmes y sería muy bueno continuar con esta regularidad.
¿Cuáles son los objetivos que se plantean hasta dentro de un año, por ejemplo?
De acá a un año, es difícil decir esto o aquello. Es que puede pasar de todo, hay que estar muy atentos en el día a día. Pero también debe tener suerte y no sufrir lesiones. Por ejemplo, nosotros habíamos planificado ir a ganar el US Open cuando vimos que antes triunfó en Washington y fue finalista en Montreal. Lo noté afianzado mental y físicamente, ya les estaba jugando mano a mano a los mejores. Quizás me preguntabas un mes antes y te decía que le faltaba un poco. Es que hay momentos en que el jugador se siente mejor y eso lo hace marcar una diferencia.
¿Considerás que es prematuro decir si Juan puede llegar a ser el N° 1 del mundo?
Y sí, porque en Argentina siempre la gente es muy exitista. Hay que pensar que, a los 21 años, tiene por adelante a jugadores que lograron más torneos importantes que él. Por supuesto que ganó el partido más grande de su vida, justo ante Federer, en una final de Grand Slam, pero no se puede subestimar al resto. Pensemos que les ganó en dos días a los que son, sin dudas, los dos mejores. Además, tampoco debe descuidarse de los demás, porque atrás vienen Davydenko, Roddick, Verdasco, Tsonga, Monfils...
Del Potro es sencillo y humilde. ¿Tenés que trabajar mucho con él para mantenerlo con los pies sobre la tierra?
Por suerte él es así, pero este es un trabajo de todos los días. No podés descuidarte. Yo también debo cambiar, tengo que saber adaptarme; siempre aparecen cosas nuevas. Hay que estar las 24 horas para lo que aparezca, para recalcar para bien o para mal. Siempre se trabaja más y más con un tenista de su categoría.
¿Qué significa ser el entrenador que condujo a Gaudio a ganar Roland Garros y ahora a Del Potro a conquistar el US Open?
Es difícil decirlo yo mismo. Prefiero que hablen los resultados. Siempre digo lo mismo: fijate qué hacen los entrenadores que te gustan, si mejoraron o no a los tenistas que dirigieron. Yo no tengo que convencer a nadie: sé muy bien lo que hago, tengo resultados y no me planteo como objetivo que me reconozcan. A mí me pone muy contento ver todos los progresos de Juan. Se merece todo esto.